Los Ángeles de nuestra montaña

Una tarde de invierno, luego de las celebraciones de Navidad, fue olvidado un pequeño ángel de abeto en la montaña de Saint-Hilaire. Este hermoso adorno era además el juguete preferido de la pequeña Emilia. Ella junto a su madre habían image025desarmado el árbol de Navidad, pero la niña no pudo alejarse del Ángel que le parecía realmente hermoso. Así fue como la pequeña comenzó a llevar a su Ángel a todos lados. Hasta que un día, por descuido, el Ángel cayó sobre una roca y allí se quedó congelado a pasar el invierno en la montaña.

Emilia quedó realmente muy triste luego de descubrir que había perdido a su hermoso Ángel. Sin embargo, la historia se torna realmente interesante a partir de este hecho. El invierno pasó, la primavera llegó implacable a expulsar al frio invierno de la montaña Saint-Hilaire. El nuevo calor hizo florecer las hermosas flores del pie de la montaña, derritió la nieve que aún quedaba y luego realizó un último milagro. El calor de la nueva estación le infundió vida al Ángel de abeto, y de pronto sus alitas traslucidas comenzaron a moverse.

Así fue como el Angelito se maravilló al ver la cantidad de abetos que había en la montaña y comenzó a posarse uno a uno sobre todos los hermosos árboles. Entonces se dio cuenta de que a estos árboles les faltaba una fiesta. Así que decidió realizar una gran fiesta de navidad invitando a todos los angelitos que siempre estaban colgados de un alambre. Ahora serian libres de festejar como quisieran. El Ángel de Emilia se fue a buscar a todos los ángeles que pudo encontrar en las ciudades y pueblos cercanos, en las cajas con la decoración guardada de navidad y también llamó a los ángeles que estaban ocultos en el granero.

Comenzó la celebración a lo grande en la montaña, pero pronto los ángeles se dieron cuenta de que deberían incluir a los tristes arces y hayas en el festejo. Así que los ángeles buscaron todas las estrellas de navidad que pudieron encontrar para adornar también a estos árboles.

Luego, los angelitos cayeron en cuenta de que para una buena fiesta, también deberían tener música. Así que llamaron a los pájaros que habían quedado luego del invierno, pero eran pocos para hacer un gran concierto. Por lo tanto, el viento se ofreció para soplar con fuerza entre los árboles y así hacer una buena música de sonidos.

A continuación, los angelitos se dijeron los unos a los otros que necesitarían también unos regalos para que la navidad sea completa. Por lo que las ardillas y otros pequeños animales decidieron traer bellotas, frutas, piedras de colores y gallinas para adornar los arboles con colores, regalos y comida.

montañaComenzó así pues una maravillosa fiesta de navidad, la cual realizaron por la noche una semana antes de Navidad. De este modo, luego todos podrían acudir a sus respectivas citas. Pero al comenzar la fiesta, los angelitos sintieron que algo faltaba: El espíritu de la navidad no se sentía. Pero el milagro ocurrió. De la nada aparecieron personas, se juntaron al pie de la montaña, en la orilla del lago y comenzaron a hacer un gran fuego. Luego todos juntos entonaron unas canciones navideñas de lo más hermosas.

De este modo, los ángeles se unieron secretamente al festejo de las personas, todos estaban unidos por el espíritu y el calor de la navidad. Al pie de la montaña y en la sima había gran regocijo y todos estaban muy contentos. En ese momento Emilia pudo ver a su angelito sobre los árboles, bailando y cantando. El angelito saludó a Emilia a lo lejos. Fue una noche perfecta.

Emilia pidió a su familia que en vez de cantar “Los Ángeles en nuestras campiñas” canten “Los ángeles en nuestra montaña” para celebrar la feliz ocasión y así lo hicieron todos al unísono.

Al otro día, el Ángel de Emilia volvió a su hogar. Todos los angelitos y las estrellas se apresuraron para adornar sus respectivos árboles navideños, para poder así pasar las fiestas con sus familias. Desde ese día, los ángeles y los arboles hacen cada año su reunión secreta en la montaña. Los arboles esperan ansiosos cada temporada, para poder celebrar junto con los ángeles su fiesta de navidad.