La Poinsettia

Pepita era una joven que no tenía dinero, por eso mientras sus amigos y todas las personas del pueblo podían dar toda clase de ofrenda para Dios, ella en cambio image026no tenía absolutamente nada para ofrecer. Sin embargo, el señor de la capilla que llevaba el nombre de Pedro, habló con ella para poder de algún modo consolar su angustia y le dijo que no importaba cual fuera el regalo, seguramente Dios aceptaría con mucho gusto cualquier cosa que se le regale con el corazón, sin poner precio por lo que se le pueda entregar, ya que Jesús mira la intensión de los actos humanos, no tanto así pediría algo que estuviera más allá de las posibilidades de cada uno.

Luego de escuchar las alentadoras palabras del sacerdote, Pepita salió en busca de un regalo para Jesús en navidad y al costado del camino encontró unas bellas hojitas, entonces se agachó y tomó un racimo de ellas. Más triste no podía estar esta joven de no poder dar mejor obsequio para Dios, incluso lágrimas caían de sus ojos por esta situación. Así fue que llegó a la capilla y se puso de rodillas ante Dios mostrándole entonces el simple y humilde racimo que quería dar en modo de ofrenda por su nacimiento. Allí mismo sucedió el milagro porque todas las hojitas se transformaron en hermosas flores rojas de colore brillante y nadie podía creer lo que estaba pasando. Todas las personas que estuvieron ese día junto a Pepita jamás olvidarán a estas flores que aparecieron como un gran milagro y que hoy en día son reconocidas como las flores de Nochebuena.