La niña de los fosforos

Eran vísperas de Nochebuena y esta pobre niña tenía que salir a la calle con las zapatillas enormes de su madre, le quedaban muy flojas y rápidamente las perdió, por lo que podemos decir que esta joven estaba descalza en medio del día tan frío niñafosforosque fue en navidad. Todas las personas estaban en casa calientes con su estufa y en compañía de su familia, por eso es que esta niña no pudo vender ni siquiera un fósforos de los tantos que le había dado su padre para salir a vender debajo de la nieve y sin zapatos. Ella no quería volver a su casa por nada en el mundo, si volvía recibiría muchos golpes de su padre por no llevar dinero y esquivando esta situación se metió en una casa abandonada que estaba junto donde ella vendía las cerillas.

Estaba muy oscura la casa y allí pasaba el tiempo la nena que tenía mucho frío, temblaba y sus labios eran ya de color morado. Nada podía calmar este frío que sentía, pero pensó que tal vez podría calentarse con las cerillas que no pudo vender y prendió una para poder ver algo. Al prender el fósforo, la niña pudo ver delante de su rostro un banquete servido, como si este la hubiera estado esperando con el hambre que tenía, ya iba un día que no volvía a su hogar. La comida estaba asada y en la mesa, pero al apagarse el fósforo toda la comida se desvaneció, por eso prendió rápidamente otro y vio que estaba en una casa hermosa, no era tan fea y abandonada como había notado otros días que se veía.

La niña de los fosforosCon el paso de las horas, la niña prendía uno y otro fósforo, hasta que de pronto pudo notar por la ventana que una estrella había caído y recordó a su abuela, quien le dijo que alguien en la tierra se muere cuando cae una estrella. En ese mismo instante la tuvo frente a ella y le pidió que se la lleve porque el frío era mucho, la extrañaba y no había nada en la tierra que la consuele, en ese mismo momento la niña partió con su abuela y el día siguiente encontraron su cadáver en la casa abandonada, ya que todas las personas que le compraban los fósforos notaron que no estaba donde siempre y los rayos del sol alumbraban el cuerpo congelado de la niña que no aguantó el frío de navidad.