La bufanda roja

Un joven estaba viviendo un día de navidad lleno de cosas deliciosas, las galletas de la abuela, los hombrecitos de jengibre. Todo esto sucedía mientras la madre estaba preparando un delicioso pavo asado juntonavidad1 con toda clase de guarniciones que estarían listas en muy poco tiempo para darle rinda suelta a la fiesta que solamente se celebra una vez al año. Este chico tenía puesto un pantalón de jean, dos camisas y una bufanda de color rojo en el cuello por el frío que estaba haciendo. No se encontraba haciendo ningún preparativo, solamente disfrutando de la comida, las golosinas y sobre todo de los regalos.

En un momento tocaron la puerta del fondo y nadie podía ir a atender porque cada uno estaba haciendo una tarea específica, por eso es que el joven se apresuró a abrir la puerta que tocaban con insistencia, no se le ocurría quien podía ser en ese momento, ya que todo el mundo en la fecha se encuentra con su familia, por lo menos la gente que él conocía. Cuando abrió finalmente la puerta le agarró un poco de miedo porque vio frente a sus ojos a un navajo, era un hombre de aspecto muy viejo y arrugado, pero sobre todo de ojos cansados, él no paraba de decir “Freiz Navad” y señalar su bolso vacío. Nada entendía el joven, pero luego de algunos desentendidos llegó su padre que sí conocía el idioma.

bufanda rojaCuando comprendió lo que quería el indio, el padre habló con el joven y le explicó que solamente quería comida para su familia que se encontraba sin dinero y enferma a unas 7 millas de distancia y todas estas había recorrido el hombre para buscar alimento que cenar en Nochebuena. Apenas comprendió el joven lo que ocurría, tomó el bolso y comenzó a llenarlo con naranjas, manzanas, nueces y piñones. Llenando su bolso hasta el tope se lo devolvió y emprendía el indio su viaje, pero entonces se cayó una naranja y ambos se agacharon para levantarla cruzando sus manos, ahí mismo, el joven tomó su bufanda roja y envolvió el cuello del anciano que se fue con una sonrisa. Luego de esa noche, nunca más volvió a ver la navidad de la misma forma el chico porque ahora había entendido finalmente que es mejor dar que recibir, ya que una familia ahora puede tener toda clase de manjares gracias a su amabilidad y su corazón ahora se sentía más lleno de alegría que nunca.