El regalo de año nuevo

Dinah es una niña realmente muy buena y amable, pero tiene un defecto, es realmente muy perezosa. Todo a Dinah le parece demasiado difícil de realizar. image033Por eso, ella prefiere pasar las tardes acomodada en algún rincón bajo el cálido sol. Esa es su gran diversión, sentarse a no hacer nada y dejar pasar las horas.

La madre de Dinah deseaba con todo su corazón que su hija aprendiera a leer. Por eso, se dispuso a conseguir una maestra que pudiera enseñarle. Sin embargo, la señora que trató de enseñarle a Dinah el arte de la lectura prontamente se dio por vencida. Resulta que Dinah era muy perezosa para aprenderse las letras. “La niña no es tonta, es muy inteligente, pero es muy perezosa para todas las cosas” Fueron las terminantes palabras de la maestra.

Los días transcurrieron con normalidad, Dinah no aprendió a leer y todo siguió igual. Hasta que un día llego un visitante a la casa de la niña. Se trataba de un joven proveniente de Massachusetts, el cual traía consigo algo maravilloso. El muchacho tenía unos hermosos patines nuevos, los cuales causaban gran asombro en la casa porque nadie había visto nunca algo así.

Cuando Dinah vio al joven utilizar por primera vez los patines quedó realmente maravillada. Corría tras del muchacho a donde quiera que fuera, observando cómo él se deslizaba sobre las ruedas a toda velocidad.

Un día sucedió el milagro. El joven le prestó sus hermosos patines a Dinah y la niña estaba realmente emocionada. Todo el día estuvo aprendiendo a patinar, dándose golpes y sufriendo algunas caídas. Pero había sido el día más divertido y emocionante de su vida.

Entonces, al caer la tarde el joven le pregunto a Dinah sobre las clases de lectura. Le consulto diciendo “¿Por qué no has aprendido a leer en las clases que te dio mi tía? Pasados unos momentos, el joven dijo “Ya sé por qué no has aprendido, es porque eres muy perezosa”. “Te propongo un trato”–dijo el joven–“Si para el primero de Enero aprendes a leer, entonces yo te enviaré el mejor par de patines que pueda conseguir en Boston”.

Los ojos de la niña se iluminaron, a continuación exclamo “Claro que tendré esos patines”. Desde entonces, puso un gran empeño en aprender a leer correctamente. Todo gracias a la promesa del regalo de año nuevo. Su premio, si aprendía a leer.

Año Nuevo llegó y Dinah esperó desde bien temprano. Entrada la mañana llegó el cartero con una caja llamativamente rotulada. La misma decía lo siguiente:

regaSEÑORITA DINAH MORRIS,
Para entregar a: Sra. Lawrence Delaney,
NEW ORLEANS, LA.
Si ella puede leer lo escrito en esta caja,
entonces puede quedarse con lo que hay en el interior.

Dinah leyó rápidamente lo que decía el empaquetado. Había aprendido a leer realmente bien. En el interior de la caja encontró los más hermosos patines, con los cuales sale a pasear todos los días desde ese día. La niña ya no se sienta al sol, sino que ahora disfruta mucho de andar en patines. Ya no es perezosa y aprendió de la mejor manera que trabajar con empeño tiene sus recompensas.