El hada de los dientes

En la ciudad de las hadas, estaban todas muy revueltas porque se enteraron de que Rafaela siempre hacía alguna que otra image019travesura, como por ejemplo irse a la ciudad de los adultos para poder ver alguna curiosidad. El problema es que ahora ella se había ido y terminó dentro de una lámpara, se asomó para ver en donde se encontraba y se dio cuenta que era la habitación de una pequeña, se sintió contenta porque a las hadas del mundo les encanta estar rodeadas de chicos porque ellos son muy divertidos y pueden observar sus travesuras para reírse.

La niña que estaba en la habitación donde se encontraba Rafaela estaba super contenta porque se la había caído a ella su primer diente y se lo estaba contando a la madre, quien le decía que debía poner el diente debajo de la almohada para que pase el hada de los dientes y le deje entonces una moneda. Rafaela dejó el diente como le dijo la madre y el hada que estaba mirando todo, se tiró sobre su almohada para ir a tomarlo, pero la niña estaba despierta todavía abrió los ojos de par en par porque la vio y no podía creerlo de verdad. Espió todo su recorrido y como intentaba irse por la ventana, pero no podía por el diente que era bastante grande, se chocaba porque la ventana se encontraba cerrada.

Finalmente, la niña le dijo al hada que podría ayudarla abriendo la ventana y el hada le dijo que harían ellas un trato. Por cada diente que se le caiga, ella iría a su hogar para llevárselo, pero en su lugar le pondría una moneda y si decía a sus amigos, entonces le daría dos monedas. Los días pasaron y cada niño que se le cayó el diente en todas partes del mundo, siempre lo puso debajo de la almohada y entonces recibió la merecida moneda que el hada deja en lugar de lo que para las hadas es como una joya, un brillante y maravilloso diente.

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