El flautista de hamelin

Se cuenta que sucedió hace muchos años en Hamelín que hubo una plaga de la que nadie se podía librar, todos los pueblerinos probaban con cosas, pero la plaga de ratones era cada vez peor y se quedaban con todo, image014estaban en las calles por donde las personas ya no se animaban siquiera a pasar. Esta gente de pueblo tenía muchos graneros y despensas en donde de llegar dentro los ratones, entonces no quedaría nada para ellos y todo su trabajo se perdería, a los gritos se buscaba una solución para el problema que los ponía de la peor manera. Esto sucedió hasta que el consejo de Hamelín se reunió para determinar que daría 100 monedas de oro a quien pueda librarse de los ratones.

Tras el ostentoso anuncio, un hombre alto y misterioso se acercó a las autoridades del pueblo y les dijo que podría acabar con los ratones ese mismo día a cambio de la recompensa. Esa noche, tomó el extraño su flauta y comenzó a entonar una melodía que a las personas nada les hacía, solo era muy bella, pero a los ratones en cambio los hipnotizaba por completo, ellos iban embelesados hacia donde el flautista de Hamelín lo quisiera, tanto así que salían de su escondite para seguirlo. Con el tiempo logró tener a todos los ratones bajo su hipnosis y los dirigió muy lejos, tan lejos que estos cayeron a un río para intentar seguir adelante y se ahogaron.

hamelinEl flautista volvió por su recompensa, pero entonces fue el consejo de Hamelín quien se negó a darle 100 monedas de oro por tan poco trabajo, así se regocijaron en su avaricia y ya estaba solucionado el problema, por lo que no tenían ninguna razón ahora para pretender pagar y se burlaron mucho de él. Esa noche, el flautista volvió a entonar una melodía, pero esta era mucho más turbia que la que había sonado la noche anterior, con esta música se levantaron todos los niños de sus camas y comenzaron a seguir al flautista, los padres no los podían detener. Siguieron los niños tan lejos la melodía que nunca más volvieron a aparecer. La gente del pueblo no paró ni un día de llorar y lamentar la pérdida de los niños, ellos se quedaron finalmente con todas sus despensas intactas, así como también con sus graneros, pero en Hamelín no se vieron ratas y tampoco niños, pero nadie supo nunca a donde fueron tampoco.