El elefante Bernardo

En el bosque vivía un elefantito que era realmente travieso, tanto que ya se estaba convirtiendo en un animal muy malo porque le hacía mal a los demás y la peor parte es que luego también se reía de ellos por las cosas que causaba. berna1Para empezar hacía enojar a sus padres, luego también a los compañeros del colegio, a los animales del lugar y a todo con quien se cruce, además nunca quería estudiar y le estaba yendo mal en sus estudios porque estaba muy entretenido molestando a todos.

Sucedió en la escuela que se encontraban todos escuchando a la maestra mientras daba su clase y Bernardo estaba tirando piedras para todos lados, luego tomó una y se la apuntó al burro de la clase que se llamaba Cándido, le terminó pegando en la oreja, de la cual salió mucha sangre que la maestra rápidamente fue a curar para que no se infecte y poner allí una curita, pero el burrito no paraba de llorar y el elefante de reír, al mismo tiempo se escondía para que la maestra no lo encuentre y retara o llamara a sus padres. Además, ninguno de sus compañeros quería decir que él había sido porque de otra forma les pasaría lo mismo que al burro y no querían.

Los días pasaban y Bernardo se iba empeorando en comportamiento, hasta estuvo a punto de hacer que se ahogue un ciervito que estando con su familia a la orilla del río le tiró de sorpresa mucha agua encima y terminó por tirarlo, haciendo que sus padres se metan al río para salvarlo y así todos terminaron enfermos, nadie quería ya al elefante en el bosque. Sin embargo, nadie hacía nada para enseñarle tampoco. Un día la naturaleza se encargó de darle una lección a este animal tan malo y lo que hizo fue poner plantas con espinas en su camino que inevitablemente pisó, así como también le quedaron por el cuerpo.

berna2Los elefantes no tienen manos, ni garras para poder quitarse las espinas, por eso necesitaba ayuda, pero pasando por al lado de sus compañeros del colegio, ninguno de ellos lo quiso ayudar, miraron para otro lado cuando pasó pidiendo ayuda, también intentó que lo ayudarán los ciervos a los que había enfermado y hecho tanto mal, pero tampoco lo ayudaron. Sin esperanzas de poder curarse de las espinas es que encontró a un sabio mono que vio su problema y le dijo que si prometía no volver a hacerle daño a los demás, ni a reírse de ellos lo ayudaría y al prometerlo le comenzó a quitar una a una las espinas, por último lo curó y nunca más se lo vio a Bernardo en una travesura.