El anillo de bronce

Cuenta la historia del hijo del jardinero, su padre había sido contratado por un rey para que trasformara su jardín, de un desierto a un paraíso. Este jardinero tenía un hijo, la hija del rey se enamoró perdidamente de él, pero el rey quería como esposo de su hija, al hijo de un ministro que tenía más clase y dinero, un día se le ocurrió al rey mandar a los dos jóvenes a un viaje como competencia, quien regresara primero a tierra tomaría a su hija como esposa.

Así partieron los muchachos, el hijo del ministro con un gran caballo y mucho oro, el jardinero a como pudo, en el camino se encontraron los dos con una señora anciana, pero el hijo del ministro no le hizo caso, el jardinero si, le ayudo y le dio de comer y la llevo con él, en el viaje esta señora le recomendó ayudar a un sultán que estaba enfermo, así lo hizo y el sultán recobro la vida, este le dio una recompensa al jardinero, un anillo de bronce, no parcia una joya muy preciosa, pero lo que tenía el anillo en su interior, era un genio que concedía deseos.

Al jardinero le pidió al genio, que le diera un barco grande y mucho oro, en el camino se encontró al hijo del ministro en muy malas condiciones, ayudándolo le puso la marca de su anillo en la espalda como señal, finalmente llegaron a tierra, ganando el hijo del ministro, pero con todo lo que llevaba en muy malas condiciones, al momento del casamiento el jardinero le dijo al rey, que estaba casando a su hija con un sirviente, que la marca la tenía en su espalda, esto no le gusto al rey, dándole inmediatamente al jardinero la mano de su hija ya que también el jardinero hoy era rico, por el genio del anillo. Se casaron un día la princesa con el jardinero.

Un día un mago negro le robo el anillo, haciéndole perder todo de nuevo, pero con la ayuda de las ratas reinas lo encontró nuevamente, dándole una gran recompensa a las ratas. Y así vivieron felices para siempre con su gran barco y con su anillo.