Cuento el gigante egoista

Había una vez un castillo deshabitado, en el cual había un jardín bello lleno de árboles, todas las tardes unos niños llegaban a jugar al jardín, al salir de la escuela, pasan todas las tardes jugando a las escondidas, subidos en los árboles, allí eran muy felices.el gigante egoista

Un día estaban jugando a las escondidas, cuando de repente, oyeron una voz muy aguda y firme que decía;

-¿Que han hecho con mi jardín?
Todos los niños salieron corriendo, vieron a un gran hombre, era el gigante que había regresado a su castillo. El gigante dijo muy enojado:

-He vuelto a mi castillo, porque quería tener un poco de tranquilidad y me encuentro con estos niños, váyanse de mi castillo.

Todos los niños corrieron muy lejos, el mismo día el gigante hizo un muro grande y con púas alrededor del castillo y del jardín, donde nadie podía entrar. Todos los niños al pasar cerca se quedaban viendo a dentro del jardín por las rejas del muro, extrañaban jugar en él.

Un día llego el invierno al castillo, y todo estaba cubierto de una capa de nieve, y el gigante se lamentaba, al pasar de los días la primavera llego y los árboles se llenaron de hojas verdes, pero menos el jardín del gigante, este seguía lleno de nieve, el gigante estaba triste.

gigante egoistauna mañana al despertar vio por su ventana, y noto que la nieve se había ido y que el jardín comenzaba a prosperar, y también vio que en cada árbol había un niño subido, se habían metido por un agujero en el muro, vio a un niño que no estaba subido y estaba llorando, entonces el gigante se conmovió al verlo y lo levanto para subirlo, entonces el pequeño le agradeció, lo abrazo y lo beso, el gigante comprendió había sido muy egoísta y se arrepintió, derribo el muro y dejo a los niños jugar en él, pero nunca volvió a ver al pequeño al cual ayudo a subir, después de un tiempo el gigante se hizo viejo, un invierno al ver por la ventana noto que había un niño pequeño bajo un árbol, dorado con flores blancas, contento corrió, vio al niño maltratado con agujero en las manos y pies como de clavos, y le pregunto qué te ha pasado, el niño le dijo: no temas, te acuerdas cuando me dejaste jugar en tu jardín, pues hoy yo te dejo entrar en el mío que se llama paraíso, ese mismo día los niños encontraron al gigante muerto debajo de un árbol, cubierto de flores blancas.