Cuento de ricitos de oro

Se encontraba perdida en el bosque una niña muy hermosa que tenía el cabello totalmente rizado, ella tenía rizos que parecían estar hechos por completo con oro. Con su larga cabellera dorada que era su mayor atributo, ricitos de orola niña andaba por el bosque con hambre y ganas de descansar, pero no encontraba en donde hacerlo tampoco. Antes de encontrarse con alguien se encontró con una casa, a la cual entró sin dudarlo siquiera. Esta casa le pertenecía a unos adorables ositos que no se encontraban porque había salido a dar una vuelta por el bosque.

Mientras ellos no estaban, Ricitos de oro se habría intentado comer uno de los platos de comida, pero era demasiado grande, luego intentó con el siguiente, pero también era inmenso, por último encontró un tercer plato de comida servida y logró comerlo sin inconveniente. Lo siguiente que vio era las sillas, una muy grande, la otra también, pero la última era perfecta. Así es como se dio cuenta que eran 3 los osos que vivían en la casa.

Ricitos de oro pensó en acostarse a dormir, pero en una cama no pudo hacerlo porque era muy grande, la siguiente también, la última era perfecta y allí se quedó totalmente dormida. Los dueños de la casa llegaron luego de haber dado una larga vuelta y tuvieron hambre. La madre oso se dio cuenta que alguien había comida de su plato, el padre también; por último, el pequeño se había dado cuenta que no tenía más comida para comer. Después de esto, entonces quisieron ir a dormir y la madre se dio cuenta que alguien se había acostado en su cama porque estaba toda desarmada, el padre también se había dado cuenta que alguien había estado en su cama y el niño le dijo a sus padres que la persona que estuvo en sus camas, todavía está durmiendo en la suya.

Cuento de ricitos de oroCuando los osos gritaron porque vieron a la niña durmiendo en la cama del pequeño, ella entonces se despertó de un susto tan grande que saltó hacia fuera de la cama. Antes de que pudieran decirle algo, antes de pedir perdón o ayudar en algo a los osos que no sabía si eran buenos o no. La niña saltó por la ventana que estaba junto a ella y logró encontrar nuevamente el camino a casa, lo siguió y los osos la miraron por la ventana. Sin embargo, ninguno de ellos quiso seguirla porque después de todo era solo una pequeña, al igual que su hijo, solamente que ella era humana y su hijo un oso.