Cuento de los tres cerditos

El cuento de los tres cerditos empieza con 3 hermanos cerditos, ellos se querían mucho, pero cada uno tenía una personalidad diferente y muy bien marcada. Uno de ellos siempre estaba pensando en la mejor manera de hacer las cosas sin importar el tiempo o el esfuerzo que lleven. Sin embargo, tenía un hermano que era muy perezoso y no quería esforzarse para nada en ningún momento. los-tres-cerditosPor último, el otro hermano no quería hacer mucho, ni muy poco en cada labor. Un lobo los atormentaba a todos porque se los quería comer y siempre los estaba persiguiendo.

Un día, los cerditos quisieron hacer su casa para que el lobo no pueda más molestarlos y cada uno tomó los materiales que tenían a disposición para poder trabajar de un modo u otro, pero que el lobo no se los coma. Terminaron su casa al tiempo, al cerdito trabajador le tomó más tiempo que a los demás porque se tomó el duro trabajo de hacerla toda de material, puso un ladrillo, luego cemento y otro. Así hasta tener hecha y hermosa su casa. El más holgazán de material agarró la paja y comenzó a crear su casa, luego se sentía más inteligente que sus hermanos y se burlaba de ellos porque la terminó el mismo día que la empezó a realizar. Por último, el otro hermano hizo su casa de madera, le costó bastante porque llevaba grandes tablones de madera, pero él no quería tomarse el trabajo de poner todos los clavos y el pegamento que necesitaba para esta.

cuento de los tres cochinitosEl lobo llegó y se sintió mal al ver que estaban cada uno de los cerditos en su hogar. Él tuvo una idea brillante porque era muy astuto para las ideas y comenzó a soplar, sopló la casa de paja y en unos minutos ya no había nada, el cerdito salió corriendo como un rayo y se metió en la casa de madera con su hermano. El lobo fue rápidamente hacia la casa del cerdito que había usado madera, pero al soplar, tardó un tiempo y nada pasaba; paso otro tiempo y la casa se derrumbó al igual que la de paja. Ambos cerditos corrieron hacia la casa de material. El lobo sopló y sopló, pasaron los días y él seguía soplando, pero la casa estaba tan bien hecha que no había forma de derribarla, así fue como nunca más volvió a molestar a los cerditos que ahora vivían todos en una gran casa de material.