Cuento de la tortuga y la liebre

Todos sabemos que las liebres son más que astutas, ellas siempre están pensando en todas las cosas, pero también son muy rápidas, entonces no hay animal que pueda ganarles, por lo menos no uno pequeño. la tortuga y la liebrePor esta razón es que la liebre le quiso jugar una competencia la tortuga, ya que todos sabemos lo lentas que son, era lógico que el ganador de esta competencia no sea más que la liebre. La competencia comenzó porque la tortuga, aunque sabía que estaba totalmente acabada, de todos modos quiso hacer su máximo esfuerzo, si lograba llegar a la meta, aunque no llegara primera, estaría contenta de igual manera.

La liebre le llevaba la delantera por mucho, por tanto que ni siquiera podía ver a la tortuga, encima se puso a hacer un atajo que conocía para llegar más rápido, en cuestión de segundos, la tortuga había hecho solamente dos pasos maso menos, pero la liebre en cambio, estaba a tan solo un paso de ganar. Hasta aquí todos sabemos cómo iba a terminar la competencia, pero entonces, la liebre se sintió cansada y se confió demasiado porque sabía que tardaría quizá todo el día la tortuga en llegar si es que no se cansaba y se iba antes. Por esta razón, es que la liebre decidió acostarse a tomar una siesta al lado de la línea de meta, cuando la escuche cerca la iba a cruzar.

Cuento de la tortuga y la liebreLa tortuga estaba tardando demasiado en llegar a la meta, pero aun así tenía un objetivo fijo y cuando se le mete algo en la cabeza a la tortuga, esta no lo deja de lado hasta poder alcanzarlo. Caminó a la velocidad más lenta del mundo, pero luego de horas y horas, la tortuga estuvo a un paso de ganar, pasó junto a la liebre que estaba tirada durmiendo y entonces pasó la línea de meta siendo la ganadora de esta competencia, para entonces, cuando comenzaron los gritos y aplausos que le dieron como ganadora a la tortuga, ahí mismo fue que despertó la liebre y dio el paso final para ganar, pero entonces se dio cuenta que subestimó demasiado a su oponente y que por quedarse dormida, ya había sido derrotada en algo que era imposible de vencer. A la liebre no le quedó más que reconocer la derrota e invitó a todos para que hagan un banquete en honor a la nueva ganadora que aunque fue lenta, nunca perdió de vista su objetivo, ni un solo momento y en esto fue superior.