Cuento de La casita de chocolate

En el bosque vivía un hombre que se casó con una mujer muy mala, pero él tenía buen corazón y era padre de dos niños. La mujer todo el tiempo le decía lo que debía hacer y era como una bruja del modo image009que lo hipnotizaba para que haga las cosas. Un día, se cansó de tener que cuidar a los hijos de otra persona y entonces le pidió a su marido que los lleven al boque y los abandonen allí. Toda la familia fue al bosque, pero el niño que se llamaba Juan ya había escuchado todo y fingió que jugaba en el camino que en verdad estaba preparando un camino de regreso hecho con migas de pan. El padre prendió una hoguera, luego dijo a los niños que irían a buscar leña y así es como los dejaron solos en el bosque.

Cuando los niños intentaron volver a casa por el camino de las migas, comenzaron a caminar y vieron que los pájaros habían comido el recorrido y así fue que terminaron encontrando una enorme casa de chocolate. Esta casa estaba envuelta en deliciosos dulces de todos los tipos, comenzaron a comer los niños y así fue que salió una amable mujer que los invitó a pasar para comer más dulces adentro. No era nada más que una bruja horrible y no tenía nada para ellos, solamente se los quería comer. A Juan lo metió dentro de una jaula para comerlo y a Ana la esclavizó como ama de casa para que haga todas las tareas de su hogar.

chocolateCada día, la bruja que no veía bien le decía a Juan que le dé su dedo para ver cuánto había engordado. Sin embargo, el niño inteligente le dada un hueso de pollo para que nunca sea suficiente, pero un día dijo que estaba cansada de esperar y se lo comería de todas formas, incluso también a su hermana para quitarse el hambre. A continuación le pidió a Ana que prenda el horno y ella que también era inteligente le pidió ayuda porque nunca lo había hecho antes, en ese mismo momento la empujó dentro y la bruja se prendió fuego. Los niños tomaron todas las riquezas de la bruja y las llevaron con su amado padre, quien les dijo que su madrastra había fallecido y ahora serían felices ellos como una familia porque nunca más volvería a escuchar las cosas que una mala mujer tenía para decir.